LA PROMESA

Publicado en la Revista GROENLANDIA, Nº 15



     No recuerda que el dorso de aquella mano fuera tan áspero. Arrastra los labios por él y, bajo esa textura, intenta apoderarse de un perfume a hortensia latente en su memoria. Revive el roce tibio de la mano contra uno de sus pómulos, luego contra el otro; un estremecimiento vago. Cierra los ojos y la extrema solidez de las puntas de los dedos le deja un acento frío en los párpados.

     — ¿Sir Winter? –oye al mayordomo tras la puerta–, acaba de llegar Lady Rose.

    Consulta su reloj al final de una cadena dorada y, sin apresurarse, abandona el diván.

     — Hágale pasar al salón y sírvale un Oporto.

     Retira unos libros de la biblioteca y, acto seguido, aparecen unos huecos horizontales que dejan al descubierto una serie de pequeñas urnas.
     En una de ellas, bajo la etiqueta "Lady Hortense", deposita cuidadosamente la mano. Con exquisito celo mira la siguiente urna vacía y murmura una promesa que cumplirá antes de que finalice el día.




LA PROMESA, por Mª Pilar Álvarez Novalvos 

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